Por Misael. En Salmos
Al músico principal; sobre Mut-labén. Salmo de David.
- Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.
- Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, oh AltÃsimo.
- Mis enemigos volvieron atrás; Cayeron y perecieron delante de ti.
- Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia.
- Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, Borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre.
- Los enemigos han perecido; han quedado desolados para siempre; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas.
- Pero Jehová permanecerá para siempre; Ha dispuesto su trono para juicio.
- El juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.
- Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
- En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
- Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras.
- Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos.
- Ten misericordia de mÃ, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte,
- Para que cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me goce en tu salvación.
- Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; En la red que escondieron fue tomado su pie.
- Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah
- Los malos serán trasladados al Seol, Todas las gentes que se olvidan de Dios.
- Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
- Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las naciones delante de ti.
- Pon, oh Jehová, temor en ellos; Conozcan las naciones que no son sino hombres. Selah
Por Misael. En Salmos
Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David.
- !!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;
- De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo.
- Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste,
- Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?
- Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra.
- Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
- Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo,
- Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar.
- !!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Por Misael. En Salmos
Sigaión de David, que cantó a Jehová acerca de las palabras de Cus hijo de BenjamÃn.
- Jehová Dios mÃo, en ti he confiado; Sálvame de todos los que me persiguen, y lÃbrame,
- No sea que desgarren mi alma cual león, Y me destrocen sin que haya quien me libre.
- Jehová Dios mÃo, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad;
- Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo),
- Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; Huelle en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. Selah
- Levántate, oh Jehová, en tu ira; Alzate en contra de la furia de mis angustiadores, Y despierta en favor mÃo el juicio que mandaste.
- Te rodeará congregación de pueblos, Y sobre ella vuélvete a sentar en alto.
- Jehová juzgará a los pueblos; Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, Y conforme a mi integridad.
- Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.
- Mi escudo está en Dios, Que salva a los rectos de corazón.
- Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impÃo todos los dÃas.
- Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
- Asimismo ha preparado armas de muerte, Y ha labrado saetas ardientes.
- He aquÃ, el impÃo concibió maldad, se preñó de iniquidad, Y dio a luz engaño.
- Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; Y en el hoyo que hizo caerá.
- Su iniquidad volverá sobre su cabeza, Y su agravio caerá sobre su propia coronilla.
- Alabaré a Jehová conforme a su justicia, Y cantaré al nombre de Jehová el AltÃsimo.
Por Misael. En Salmos
Al músico principal; en Neginot, sobre Seminit. Salmo de David.
- Jehová, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira.
- Ten misericordia de mÃ, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.
- Mi alma también está muy turbada; Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
- Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.
- Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?
- Me he consumido a fuerza de gemir; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas.
- Mis ojos están gastados de sufrir; Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.
- Apartaos de mÃ, todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oÃdo la voz de mi lloro.
- Jehová ha oÃdo mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.
- Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se volverán y serán avergonzados de repente.
Por Misael. En Salmos
Al músico principal; sobre Nehilot. Salmo de David.
- Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.
- Está atento a la voz de mi clamor, Rey mÃo y Dios mÃo, Porque a ti oraré.
- Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
- Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.
- Los insensatos no estarán delante de tus ojos;Aborreces a todos los que hacen iniquidad.
- Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.
- Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor.
- GuÃame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mà tu camino.
- Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; Sus entrañas son maldad, Sepulcro abierto es su garganta, Con su lengua hablan lisonjas.
- CastÃgalos, oh Dios; Caigan por sus mismos consejos; Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, Porque se rebelaron contra ti.
- Pero alégrense todos los que en ti confÃan; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre.
- Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.
Por Misael. En Salmos
Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.
- Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mÃ, y oye mi oración.
- Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah
- Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sÃ; Jehová oirá cuando yo a él clamare.
- Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah
- Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.
- Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
- Tú diste alegrÃa a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
- En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.
Por Misael. En Oraciones, San Efrén
¿Quién hay capaz, Señor, de penetrar con su mente una sola de tus frases? Como el sediento que bebe de la fuente, mucho más es lo que dejamos que lo que tomamos. Porque la palabra del Señor presenta muy diversos aspectos, según la diversa capacidad de los que la estudian.
El Señor pintó con multiplicidad de colores su palabra, para que todo el que la estudie pueda ver en ella lo que más le plazca. Escondió en su palabra variedad de tesoros, para que cada uno de nosotros pudiera enriquecerse en cualquiera de los puntos en que concentrara su reflexión. La palabra de Dios es el árbol de vida que te ofrece el fruto bendito desde cualquiera de sus lados, como aquella roca que se abrió en el desierto y manó de todos lados una bebida espiritual. Comieron—dice el Apóstol—el mismo alimento espiritual y bebieron la misma bebida espiritual. Aquel, pues, que llegue a alcanzar alguna parte del tesoro de esta palabra no crea que en ella se halla solamente lo que él ha hallado, sino que ha de pensar que, de las muchas cosas que hay en ella, esto es lo único que ha podido alcanzar. Ni por el hecho de que esta sola parte ha podido llegar a ser entendida por él, tenga esta palabra por pobre y estéril y la desprecie, sino que, considerando que no puede abarcarla toda, dé gracias por la riqueza que encierra. Alégrate por lo que has alcanzado, sin entristecerte por lo que te queda por alcanzar. El sediento se alegra cuando bebe y no se entristece porque no puede agotar la fuente. La fuente ha de vencer tu sed, pero tu sed no ha de vencer la fuente, porque, si tu sed queda saciada sin que se agote la fuente, cuando vuelvas a tener sed podrás de nuevo beber de ella; en cambio, si al saciarse tu sed se secara también la fuente, tu victoria serÃa en perjuicio tuyo. Da gracias por lo que has recibido y no te entristezcas por la abundancia sobrante. Lo que has recibido y conseguido es tu parte, lo que ha quedado es tu herencia.
Lo que, por tu debilidad, no puedes recibir en un determinado momento lo podrás recibir en otra ocasión, si perseveras. Ni te esfuerces avaramente por tomar de un solo sorbo lo que no puede ser sorbido de una vez, ni desistas por pereza de lo que puedes ir tomando poco a poco.
Por Misael. En Oraciones, Virgen MarÃa
¡Oh Señora mÃa!
¡Oh Madre mÃa!
Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este dÃa,
mis ojos, mis oÃdos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad,
guardame y defiéndeme como a pertenencia y posesión tuya.
Amén.
Por Misael. En Oraciones, Virgen MarÃa
Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios,
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien lÃbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.
Amén.